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La comparecencia ante el Congreso de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, el pasado 16 de junio, en la que presentó las líneas básicas del nuevo ministerio, ha significado una verdadera revolución en el campo de las políticas de igualdad en España. Por primera vez, se incluye un planteamiento claro de trabajar con los hombres e incorporarlos a estas políticas.
El anuncio de que uno de los objetivos del nuevo ministerio va a ser “contribuir con políticas preventivas a otro modelo de masculinidad, desde el que establecer las relaciones de pareja sobre unas nuevas referencias” y acto seguido, el de la primera medida práctica: un teléfono de atención para hombres, tiene, sin duda, una enorme trascendencia. Además, hay que recordar que la ministra incluyó frases tan significativas como que “la implicación y el compromiso de los hombres en esta lucha es imprescindible" o, refiriéndose en concreto a la violencia machista, "erradicar esta lacra exige ir al origen y a la causa que la provoca, y eso significa actuar sobre quienes la originan".
En estas palabras se concentran buena parte de los principios y objetivos que AHIGE lleva proponiendo y desarrollando desde hace años. No es de extrañar nuestra satisfacción y el comunicado de apoyo al ministerio que emitió la asociación 48 horas después. Especialmente, ante la avalancha de críticas que desde diversos sectores está recibiendo dicho planteamiento y el propio ministerio en sí.
Los hechos coincidían con la culminación, en la Asamblea Estatal de AHIGE celebrada el día 7 de junio, de un proceso que ha durado más de 6 meses, en el que hemos aprobado un documento-manifiesto por el que instamos a las administraciones públicas a que cumplan con el marco legal internacional vigente y pongan en marcha políticas de igualdad dirigidas a hombres.
La coyuntura histórica es muy buena: la creación del Ministerio de Igualdad dentro de un proceso de varios años de avances claros en este terreno, nos dota de un escenario institucional adecuado. Además, el marco internacional está lo suficientemente desarrollado como para que sirva de impulso y referente para España. Además, hay que recordar que, desde el año 1999, el Ayuntamiento de Jerez mantiene un programa de hombres por la igualdad y que, más recientemente, el Gobierno Vasco ha impulsado la iniciativa “Gizonduz” de trabajo con hombres desde la perspectiva de género.
Lo que sí es una novedad es que el anuncio de la ministra ha traído como consecuencia la apertura, por primera vez en España, de un debate social amplio, más allá de los ámbitos y sectores específicos de mujer-igualdad, sobre la conveniencia o no de trabajar en pos del cambio del modelo de masculinidad tradicional y, en consecuencia, la posibilidad real de aplicar recursos específicos para el desarrollo de políticas de igualdad dirigidas a hombres.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. El virulento, múltiple y cruzado debate generado en los días siguientes, nos da idea de las enormes resistencias que aún se presentan en la sociedad española y, especial pero no exclusivamente, entre los hombres.
Básicamente, cuatro han sido los temas donde se ha escenificado el conflicto. Por un lado, la cuestión del lenguaje a raíz de la palabra “miembras”. Por otro, el debate sobre la idoneidad de trabajar con maltratadores en general y, más específicamente, desde un teléfono de atención, en tercer lugar, las voces indignadas ante la propuesta de “reeducar” a los hombres poniendo en cuestionamiento su modelo de masculinidad y, por último, la cuestión en torno a los “dineros”, es decir, las dudas ante la posibilidad de que las nuevas políticas de igualdad dirigidas a hombres signifiquen una mengua en los, ya escasos, recursos para mujeres.
Con respecto a la cuestión del lenguaje, nuestra posición está claramente a favor de que las normas lingüísticas deban adaptarse a las personas y no al revés. El idioma determina nuestra manera de ver el mundo y debe estar al servicio de la sociedad y de sus valores más fundamentales. Así pues, apoyamos el uso no sexista del lenguaje y solicitamos a las instituciones del Estado (y esto incluye a la Real Academia de la Lengua) para que fomenten el uso no sexista del lenguaje.
Con respecto a los tres últimos, la mejor vía para establecer la posición de AHIGE es haciendo una referencia directa al documento anteriormente mencionado, “MANIFIESTO POR UNAS POLÍTICAS DE IGUALDAD DIRIGIDAS A HOMBRES”, aprobado en nuestra Asamblea General de 7 de junio de 2008. Dicho documento, partiendo de un análisis de género de la situación actual de los hombres, contiene lo que para nosotros son las bases que sustentan la necesidad de que las administraciones públicas españolas se dispongan, ya, para el desarrollo de estas políticas.
En la segunda parte del texto, se hace una amplia referencia a los dos documentos que constituyen un sólido marco legal internacional bajo el que sustenta nuestra propuesta:
* El Informe denominado “EL PAPEL DE LOS HOMBRES Y LOS NIÑOS EN EL LOGRO DE LA IGUALDAD DE GÉNERO” presentado por Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, y aprobado por la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer en marzo de 2004.
* El documento titulado “LOS HOMBRES Y LA IGUALDAD DE GÉNERO”, aprobado por el Consejo de la Unión Europea, en su sesión núm. 2767, de diciembre de 2006.
A pesar de este marco legal internacional que describe un escenario y dispone pautas claras de intervención con hombres, entendemos que este debate es necesario en nuestro país, y más tras las airadas reacciones cosechadas tras las primeras propuestas. No olvidemos que las dudas sobre la conveniencia y efectividad de trabajar con hombres han venido, tanto desde hombres situados en las posiciones más inmovilistas y menos dadas a replanteamientos del modelo de masculinidad machista, como de algunas mujeres que no acaban de ver con buenos ojos la ampliación, a los hombres, del campo de intervención de la igualdad.
Afortunadamente, contamos con la enorme ventaja de saber que estos organismos internacionales (ONU y UE) han establecido ya, claramente, cuales son las respuestas de las que se han dotado representantes de la mayoría de los países del mundo.
Básicamente, ambas instituciones coinciden en establecer la necesidad y conveniencia de incorporar a los hombres a las políticas de igualdad, invitando a los gobiernos a desarrollar acciones específicas para la población masculina, con el objetivo de favorecer nuevos modelos, referentes, actitudes y comportamientos más cercanos a los valores igualitarios. Esto incluye acciones dirigidas a hombres maltratadores. Y todo ello, en un marco institucional en el que los recursos (dinero) gastados en los hombres vengan a sumar y nunca a restar a los dedicados a las mujeres, que no sólo deben mantenerse, sino seguir ampliándose.
Por nuestra parte, ya estamos haciendo “los deberes”. La campaña “POR UNAS POLÍTICAS DE IGUALDAD DIRIGIDAS A HOMBRES” tiene el objetivo de informar a la sociedad y favorecer el desarrollo de las mismas. En los próximos meses, AHIGE se dirigirá a miles de personas e instituciones, incluyendo las administraciones públicas (central, autonómicas y locales), medios de comunicación, centros de mujer, educativos, del ámbito sanitario, juveniles, universidades, etc., con el mensaje de que, en estos momentos, la pregunta ya no es si es conveniente o no intervenir con hombres, sino más bien, ¿por qué no se está haciendo ya? |
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