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"Todo hombre es una revolución interior pendiente".
Llevamos miles de años mirando hacia fuera y se nos olvidó mirar hacia dentro, hacia lo más importante. Nos hemos dado la espalda a nosotros mismos. Nos hemos / nos han reprimido nuestra afectividad y esto nos marca desde el momento que nacemos.
Nuestras dificultades emocionales determinan nuestra manera de mirar al mundo y a nosotros mismos. Y la forma de relacionarnos con otras personas, tanto hombres como mujeres.
Tenemos muchas "asignaturas pendientes", pero quizás, la clave de todo sea:
* Romper con el modelo de la fortaleza masculina. No podemos seguir exigiéndonos a nosotros mismos ser fuertes, siempre y en todo momento. Somos personas y, como tales, en nuestras vidas coexisten momentos de fortaleza y seguridad, con otros de inseguridad, miedos, tristeza, frustración ...
Aceptarnos a nosotros mismos como seres completos y por tanto, sensibles, afectivos y también vulnerables. Es el primer paso hacia un cambio necesario, que nos abrirá nuevos espacios y nos hará más libres.
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