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La igualdad en casa, la corresponsabilidad doméstica, es el contrapunto necesario para conseguir la igualdad completa en el mundo laboral. No vamos a conseguir nunca una igualdad real si la mujer sigue llevando una doble o triple jornada, puesto que esto conlleva que para que la mujer trabaje, ha de hacer un sobreesfuerzo continuo y ha de renunciar, prácticamente, a su ocio y tiempo libre.
El hombre o, mejor dicho, el cambio necesario que se ha de producir en el hombre, es el principal recurso con que podemos contar para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral y, con ello, la plena incorporación de la mujer al mundo laboral.
El objetivo es conseguir una situación de plena corresponsabilidad doméstica y de una plena, también, paternidad. Esto implicaría que tanto hombre como mujer asumen por igual la responsabilidad y las tareas de conlleva el mantenimiento del hogar y el cuidado de los/as hijos/as.
Es fácil imaginar que esta situación sí que significa un cambio radical para la vida de la mujer y sí que facilita, realmente, la plena incorporación de la mujer a la vida laboral. Lógicamente, harán falta otras ayudas complementarias, pero esta es la raíz del problema. (La división sexista de las funciones dentro de la casa y la familia, con la que hay que acabar).
Pero... ¿qué es la corresponsabilidad doméstica? La corresponsabilidad doméstica es una situación de superación de los roles de género en el hogar común. Consiste en que entre los hombres y mujeres que conviven, no haya una división funcional del trabajo del hogar en función del género, sino que ambos, mujeres y hombres, se responsabilicen por igual de la organización y realización de las tareas necesarias para un correcto mantenimiento del espacio común.
Los objetivos a conseguir son:
- Dotar a los hombres participantes del Taller, de las habilidades y conocimientos necesarios que les permitan adquirir plena autonomía personal en el ámbito de la elaboración de comidas, tanto para sí mismos, como para el conjunto de su familia. Y todo ello, hecho por otros hombres, por lo que se conseguiría transmitir la imagen de que existen otros modelos masculinos posibles, diferentes del tradicional hegemónico.
- Favorecer la toma de conciencia de los participantes, sobre sus propios procesos de socialización en el ámbito del género y, concretamente, que realicen un proceso de identificación sobre cómo les ha influido el modelo tradicional masculino en su construcción como personas.
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Se establecen dos módulos, claramente diferenciados, que responden a cada uno de los dos objetivos establecidos.
Así, el primer módulo se refiere a los contenidos específicos sobre habilidades y conocimientos de cocina. Los contenidos se referirán, preferentemente, a la cocina tradicional Andaluza y tendrán una intencionalidad eminentemente práctica. De lo que se trata es de conseguir que, una vez terminado el curso, el alumnado esté capacitado para asumir las tareas básicas que exige la cocina de una unidad familiar tipo. Se darán un total de 6 Talleres con los siguientes contenidos:
- Los alimentos. Características básicas. Dietas. (se intercalan)
- La cocina: utensilios, limpieza y mantenimiento. Compra y almacenamiento (se intercalan)
- Cocina tradicional I: Puchero-cocido y potajes
- Cocina tradicional II: Paella
- Cocina tradicional III: Tortilla y gazpacho
- Cocina rápida y sana para niños y niñas: pastas, carnes, pescados, verduras, etc
- Ensaladas
- Otras variedades culinarias
En el segundo módulo, el referido a los temas de género y construcción-deconstrucción de la masculinidad, se darán dos Talleres. Uno al principio del Curso y el segundo al final del mismo.
- Taller I.: Construcción de la masculinidad. Género y hombres.
- Taller II.: Corresponsabilidad doméstica. Nuevas relaciones hombres-mujeres.
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